Casa Vicens

La Casa Vicens es la primera casa construida por Antoni Gaudí, encargada por Manel Vicens i Montaner, agente de cambio y bolsa, como residencia de veraneo familiar en la antigua villa de Gràcia, que sería anexionada a Barcelona catorce años más tarde.

Año de construcción
1883 - 1885
Ubicación
Carrer de les Carolines, 20-26, 08012 Barcelona

Historia de la Casa Vicens

La obra pertenece a la primera etapa de Gaudí, contemporánea de «El Capricho», y comparte con ella soluciones formales y materiales de gran impacto visual y estético, que reflejan el gusto de la época por los elementos decorativos procedentes de lugares lejanos y exóticos, una tendencia que se extendería en muchos interiores modernistas.

En este proyecto, Gaudí tuvo la oportunidad de desplegar plenamente sus capacidades técnicas, sus conocimientos y su creatividad. Los detalles del interior y el exterior del edificio muestran la influencia de las arquitecturas oriental, islámica y mudéjar. Es en la Casa Vicens donde el arquitecto utiliza por primera vez elementos estructurales, decorativos y simbólicos que acabarán definiendo su lenguaje arquitectónico y prefigurando su obra posterior. El edificio está considerado una obra manifiesto de su talento, visible en el dominio de materiales y técnicas como la cerámica, el hierro y los elementos prefabricados.

Exteriormente, el basamento de piedra vista contrasta con la parte superior del edificio, resuelta con ladrillo visto y baldosas cerámicas. La baldosa exterior se convierte en un elemento central para culminar el proceso ornamental, con un efecto excepcional de variedad, movimiento y color que Gaudí consigue a partir de un solo modelo. El arquitecto diseña una única pieza: una baldosa lisa que representa tres flores, dos capullos y varias hojas del clavel moro, concebida de manera que permite su combinación en todas direcciones. Este sistema genera, con un coste reducido, auténticas superficies de campos floridos entrelazados, de una gran riqueza visual. Gaudí la combina con otras dos baldosas, blanca y verde, de producción estándar, logrando un conjunto de extraordinario efecto cromático y ornamental.

En la fachada que da al jardín destacan las contraventanas basculantes con celosía de formas geométricas de inspiración oriental, que permitían regular la entrada de luz y la circulación del aire, así como la presencia de una fuente situada frente a la tribuna, concebida con el objetivo de proporcionar frescor a toda la estancia.

La naturaleza está presente en toda la casa y Gaudí la toma como fuente de inspiración para la verja exterior. En los terrenos de la finca abundaban los palmitos, y la verja presenta un motivo repetido de capullos entre las hojas de esta planta.

La riqueza decorativa tiene continuidad en el interior. Gaudí hace uso de un amplio abanico de técnicas decorativas, que incluyen mosaicos romanos en el pavimento, pintura mural, estucos y esgrafiados, desplegados a través de repertorios ornamentales con motivos de flora y fauna (gorriones, colibríes, flamencos, urracas, grullas, uvas, cerezas, olivos, flor de la pasión y hojas de madroño), de una gran riqueza formal y cromática.

La sala de fumadores es uno de los espacios más singulares de la casa, con una clara influencia mudéjar visible en el techo de mocárabes de yeso policromado. Las paredes están decoradas con azulejos de cartón hechos con papel maché, un sistema desarrollado por Hermenegild Miralles, que imitan baldosas cerámicas mediante una única pieza en relieve repetida continuamente, lo que diluye la percepción de los límites del espacio. Miralles patentó posteriormente este sistema, lo que sugiere una experimentación previa conjunta con Gaudí. Este material también fue utilizado por Gaudí en otras estancias de la casa, gracias a sus ventajas: ligereza, bajo coste, resistencia, facilidad de colocación y gran impacto visual.

En la Casa Vicens, Gaudí crea su primera cubierta transitable, un espacio de evasión y contemplación, un auténtico mirador de la Barcelona del siglo XIX. Las torres y cúpulas situadas en las diferentes esquinas del edificio muestran la influencia de las arquitecturas islámicas y orientales.

A pesar de la pérdida del jardín original y de la cascada proyectada por Gaudí, la Casa Vicens sigue siendo un manifiesto del Gaudí más joven, innovador y ornamental.

La Casa Vicens está declarada Monumento Histórico-Artístico (categoría de BCIN) desde 1969 e inscrita en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2005, dentro del conjunto Obras de Antoni Gaudí.

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