El Capricho

La Villa Quijano, conocida popularmente como «El Capricho», es una obra temprana de Antoni Gaudí construida en Comillas (Cantabria) como residencia para Máximo Díaz de Quijano, un indiano vinculado al marqués de Comillas, Antonio López y López. El proyecto se inscribe en los inicios de la trayectoria de Gaudí y es contemporáneo de la Casa Vicens, con la que comparte soluciones formales, el uso expresivo de los materiales y una fuerte carga simbólica.

Año de construcción
1883 - 1885
Ubicación
Bo. Sobrellano s/n 39520 Comillas, Cantabria

Historia de El Capricho

El encargo se enmarca en el entorno del Palacio de Sobrellano, obra de Joan Martorell, arquitecto con quien Gaudí colaboraba. Esta relación facilitó que recibiera el proyecto de una villa situada a pocos metros del palacio, en una parcela estrecha y en pendiente, circunstancia que condiciona la forma y la organización de la edificación.

El edificio presenta una planta irregular y se organiza en tres niveles, sótano, planta noble y desván. En el exterior, el basamento de piedra contrasta con los ladrillos amarillos y rojos de los muros, combinados con franjas de cerámica vidriada. Gaudí utiliza únicamente dos motivos cerámicos en relieve, la flor del girasol y su hoja, repetidos y combinados para construir un programa decorativo unitario de gran fuerza simbólica, vinculado a la luz, el crecimiento y el ciclo vital. Esta concepción ornamental aparece también en la Casa Vicens.

Uno de los elementos más singulares de «El Capricho» es su torre cilíndrica tipo minarete, que domina la silueta del edificio y acentúa su carácter orientalizante. Esta torre refleja el interés temprano de Gaudí por las arquitecturas islámicas y mediterráneas, integradas libremente en su lenguaje personal.

El cromatismo intenso y las formas fantasiosas del conjunto dieron lugar al nombre con el que el edificio es conocido popularmente: «El Capricho».

Máximo Díaz de Quijano murió en 1885, el mismo año en que se finalizaron las obras. Llegó a habitar la residencia, aunque durante un periodo muy breve. El edificio fue proyectado como una residencia plenamente habitable, vinculada a sus necesidades y a su manera de vivir. En este sentido, la obra puede leerse en relación con los intereses personales de Máximo, pianista, escritor y amante de la botánica, que se reflejan simbólicamente en la arquitectura y en su diálogo con la música y la naturaleza.

«El Capricho» es el primer estallido de genialidad de Gaudí, donde la fantasía se convierte en arquitectura y la naturaleza en lenguaje constructivo.

El edificio fue declarado Monumento Histórico-Artístico de interés nacional en 1969.

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