Postal Del Passeig De Gracia

Modernismo catalán

El Modernismo fue un movimiento cultural, artístico, social y político que se desarrolló en Europa durante la última década del siglo XIX y los primeros años del siglo XX. En Cataluña, el Modernismo fue algo más que una versión del Art Nouveau francés y belga, el Liberty inglés, la Secession vienesa o el Jugendstil alemán. La influencia de Europa es indiscutible en el Modernismo catalán, pero su desarrollo es único y singular.

Cataluña y el Modernismo catalán
Cataluña y el Modernismo catalán
El Modernismo arquitectónico catalán
La decadencia y la recuperación

Cataluña y el Modernismo catalán

El Modernismo catalán estuvo presente en todas las artes: la pintura, la escultura, la música, el teatro, la literatura y, evidentemente, la arquitectura. Supuso una ruptura con el academicismo tradicional que imitaba los estilos del pasado y buscó un nuevo lenguaje artístico. De algún modo, el movimiento responde a una actitud «fin de siglo» que perseguía la modernidad artística en sí misma como herramienta para poner al día todo el país.

Los intelectuales del momento promovían una clara voluntad de ser “modernos”, de regeneración cultural y social: “A épocas nuevas, formas de arte nuevas.” (Jaume Brossa, L'Avenç, 1892). Por ello se adoptó el nombre de modernismo para designar este movimiento.

Fue un periodo intenso de progreso económico en Cataluña y especialmente en Barcelona. Los capitales repatriados procedentes de las colonias perdidas en 1898 en Cuba y Filipinas permitieron llevar a cabo importantes iniciativas en el ámbito industrial e inmobiliario. La industrialización de Barcelona dio lugar a una nueva clase social emergente: la burguesía enriquecida que deseaba modernizarse y construir un país autónomo. En aquellos años se produjo en toda Cataluña un fortalecimiento del catalanismo que abarcaba todo el espectro político, desde los partidos burgueses hasta las clases trabajadoras. Los historiadores consideran esta época como uno de los impulsos más poderosos de la historia de Cataluña, que de este modo se integró plenamente en Europa.

Postal Del Passeig De Gracia Modernisme Catala
Casa Ramon Casas Modernisme Catala

El Modernismo arquitectónico catalán

Desde el punto de vista arquitectónico, la implantación del Modernismo catalán fue posible gracias a la capitalidad de Barcelona y a la construcción de su Eixample. El hecho de que Barcelona ya no pudiera circunscribirse al recinto de sus murallas del siglo XIX la obligó a expandirse en una nueva ciudad: el Eixample, diseñado por el ingeniero Ildefons Cerdà. La ciudad de Barcelona, en pleno crecimiento, ofrecía enormes posibilidades de construcción y de desarrollo de una nueva arquitectura, moderna, ecléctica y con espíritu renovador, motivo por el cual Barcelona es considerada la capital mundial del Modernismo arquitectónico.

En Barcelona se pavimentan las calles, se construye una red de alcantarillado, se impulsa el alumbrado público, se electrifican los tranvías, se inician las obras del metro y, como consecuencia del crecimiento urbanístico, se agregan las villas de su entorno (Gràcia, Sant Gervasi de Cassoles, Les Corts, Sants, Sant Martí de Provençals, Sant Andreu del Palomar, Horta, Sarrià, etc.).

A partir de la Exposición Universal de 1888 en Barcelona, los historiadores sitúan el inicio de un primer Modernismo, de formulación ecléctica que se inclinó abiertamente hacia modelos de gusto medievalista. Durante esta década se fue consolidando este cambio de estilo y se considera que hacia 1900 el Modernismo ya se había implantado ampliamente en Barcelona y comenzaba a extenderse por Cataluña con todo su esplendor.

En 1900 el Passeig de Gràcia era la avenida más importante de la ciudad, donde empezaron a construirse edificios emblemáticos y donde se instalaron los mejores teatros, cines, tiendas, restaurantes y cafeterías. Fue también el lugar donde los burgueses más adinerados y emprendedores decidieron construir sus viviendas y, en una carrera de audacia y exhibicionismo, encargaron los proyectos a los arquitectos más prestigiosos del momento para ser modernos y distinguidos.

Fue en este contexto cuando nació la denominada Manzana de la Discordia (denominada «Mansana de la Discòrdia» en catalán), seguramente el ejemplo más destacado de este Modernismo singular y ecléctico en pleno Passeig de Gràcia: Josep Puig i Cadafalch (1867-1956) con la Casa Amatller (1898-1900), Lluís Domènech i Montaner (1850-1923) con la Casa Lleó Morera (1904-1905) y Antoni Gaudí (1852-1926) con la Casa Batlló (1904-1906). En cierta manera representaban el papel de los arquitectos modernos, los arquitectos estrella.

Illa De La Discordia Modernisme Catala
Postal Casa Lleo Morera Passeig De Gracia Modernisme

Però hi havia molts altres arquitectes que, amb més o menys fama, destaquen en l’impuls del nou art i donen la fesomia de la ciutat i de Catalunya, com son: Antoni Rovira i Rabassa (1845-1919), Pere Falqués (1850-1916), Joaquim Bassegoda i Amigó (1854-1938), Manuel Comas i Thos (1855-1914), Enric Sagnier i Vilavecchia (1858-1931), Josep Doménech Estapá (1858-1917), Lluís Muncunill i Parellada (1868-1931), Joan Rubió i Bellver (1871-1952), Salvador Valeri i Pupurull (1873-1954) i Manuel Joaquim Raspall i Mayol (1877- 1937), entre d’altres.

El que probablement sigui comú a aquests arquitectes és la importància que donen a l’acció decorativa. La seva producció sovint es desenvolupa en tipologies constructives tradicionals, tot i que aquí Gaudí destaca per sobre de tots al proposar nous sistemes estructurals.

Genèricament es considera que el modernisme arquitectònic no té un estil definit. Sota el concepte de crear edificis com a obres d’art totals s’intentava aconseguir el màxim de qualitat artística en qualsevol detall, per petit o secundari que fos, tot posant el focus d’atenció en la profusa decoració de façanes abarrocades i coloristes. Tot i així es poden identificar uns trets comuns que cada arquitecte desenvolupa de forma independent com son l’abandó dels models històrics, l’accentuació de la línia amb el predomini de la corba sobre la recta o «cop de fuet», el gust per la asimetria, el color i els simbolismes de temàtica naturalista, formaran part d’un nou repertori formal.

A la vegada, la ceràmica decorativa, el mosaic, els paviments, l‘ús de les guixeries o els estucats, els treballs de la pedra, els esgrafiats, els vitralls, la serralleria i les arts del metall o les decoracions pictòriques murals són els materials dels quals es nodrirà el Modernisme.  

A Catalunya existia una tradició artesanal molt arrelada que va facilitar en el revival del Modernisme la recuperació de moltes tècniques oblidades o en desús. Això, afegit als avenços tècnics industrials, van propiciar l’extensa producció de molts elements aplicats fabricats artesanalment o industrialment. Els nous procediments industrials de fabricació permetien la producció seriada i alhora de qualitat. L’arquitectura esdevé aleshores la gran aglutinadora de les arts decoratives, tant de les aplicades directament a l’estructura constructiva com de les aplicades als seus interiors.

En tot el territori hi ha magnífics exemples d’arquitectura residencial privada, que, per quantitat, va ser el tipus de construcció més característica del Modernisme. Pel que fa a l’arquitectura pública, s’han de destacar dos exemples excepcionals: El Palau de la Música (1905-1908) i l’Hospital de Sant Pau (1905-1911) on Lluís Domènech i Montaner inclou tot els repertoris més distintius de l’eclosió decorativa del Modernisme català

Palau De La Musica Catalana Modernisme Catala
Recinte Modernista Sant Pau

La decadencia y la recuperación

Cabe decir que, en general, la población de aquellos años se manifestaba contra todo lo que el Modernismo representaba. Las revistas de humor de la época ridiculizaban la nueva arquitectura con chistes y comentarios. A la Casa Batlló la llamaron la «casa de los huesos» y la Casa Milà llegó a compararse con un gran aparcamiento futurista de zepelines o con una mona de Pascua. También fueron objeto de burla pública la «Manzana de la Discordia» y las fachadas de los edificios más emblemáticos del Modernismo.

El Noucentisme tomó impulso como nuevo arte a partir de 1906 y el Modernismo entró en decadencia. El cambio de gusto y la falta de leyes para proteger el patrimonio hicieron que se perdieran muchas de las joyas modernistas.

Tuvieron que pasar muchos años antes de que figuras como Salvador Dalí, los arquitectos racionalistas del GATCPAC, Le Corbusier, J. J. Sweney, Nikolaus Pevsner, G. R. Collins, R. Pane o Bruno Zevi, entre otros, comenzaran a crear una corriente internacional de reconocimiento hacia el Modernismo y sus arquitectos, especialmente Antoni Gaudí.

Con el tiempo, el patrimonio del Modernismo ha sido restaurado, conservado y puesto en valor en Barcelona y en toda Cataluña.

Por último, no hay que confundir el Modernismo del que hablamos aquí con un movimiento artístico que se desarrolló en Europa y América a partir de la Primera Guerra Mundial y que se conoce con el término inglés Modernism, también llamado International Style. Para distinguirlo, conviene no traducir el término Modernismo catalán como Modernism.

La Pedrera I El Modernisme Catala
Dones Modernisme Catala